La Secretaria de Salud Pública, recomienda

La Secretaria de Salud Pública,  Recomienda

A propósito de la pólvora…

 

Una explosión es la liberación de energía contenida en un pequeño espacio,  en solo una fracción de tiempo, dando como resultado la destrucción de las estructuras o elementos aledaños.

En las explosiones por pólvora, después de encendida la mecha, la explosión es química y toda la energía se libera en una centésima parte de un segundo.  El calor (alrededor de 800 grados centígrados en la explosión) y la gran onda expansiva producida por los gases, son los responsables de las lesiones y pérdida de tejidos. El azufre,  y la humedad forman ácido sulfúrico que al entrar en contacto con carbono o nitrato de potasio, explotan en forma violenta (pólvora negra).   Las explosiones por pólvora ocurren en forma controlada para los mineros, o los ingenieros en la implosión de una edificación vieja o por los profesionales de juegos pirotécnicos;  aun en estas personas es frecuente encontrar accidentes con graves consecuencias.  Las personas y menores de edad que imprudentemente queman pólvora por estas fechas, corren un riesgo 150 veces mayor al de los profesionales.

Revisando registros de años anteriores se han presentado en la región casos como los siguientes:

Estallidos de pólvora (papeletas y tacos) que pueden producir en la mano:  ruptura de piel, músculos y tendones;  amputación instantánea de varios dedos de la mano. En otras ocasiones los tejidos quedan adheridos al miembro superior pero sin vitalidad ninguna, generando si no son manejados adecuadamente infecciones, gangrena y lesiones renales. Las infecciones y pérdidas de tejidos, con  cicatrizaciones y retracciones ocasionan limitaciones en la movilidad para siempre.

Las explosiones de pólvora a menos de 2 metros de la cabeza, con frecuencia producen, estallido y pérdida de la membrana timpánica y grave lesión de la capacidad auditiva;  también estallido de globos oculares y pérdida de la capacidad visual.

Papeletas y tacos guardados en los bolsillos de un pantalón han producido quemaduras inguinales, pérdida de testículos y escroto.

Papeletas y tacos con estallido en el abdomen han producido ruptura de vísceras huecas (estómago, intestino), con posterior peritonitis y graves limitaciones alimentarias de por vida.

Las “velitas romanas” causan quemaduras irreparable al contacto y las chispitas producen quemaduras de la córnea del ojo que hacen necesario el trasplante de córnea para recuperar la capacidad visual.

Los muñecos de 31 de diciembre que se encienden para quemar los sucesos del año, producen quemaduras severas, pérdidas oculares por esquirlas de explosiones no controladas  e intoxicación por inhalación de gases, cicatrices y retracciones que impiden la movilidad por el resto de la vida.

El consumo accidental o intencional de totes, produce  necrosis del hígado  y pérdida de la función hepática, produciendo gran sufrimiento,  siendo incompatible con la vida.

La pólvora puede explotar sin mecha; la temperatura corporal puede desencadenar en ocasiones  la explosión. También chispas imperceptibles que se originan con materiales de ropa pueden desencadenar la explosión.

No tiene entonces sentido, que teniendo evidencias de todas estas situaciones algunos sectores de la población inviertan dinero en elementos detonantes con tan graves consecuencias.

La Secretaría de Salud Pública de Manizales invita entonces a toda la comunidad  urbana y rural,  para que no compremos pólvora, y hagamos uso de estos recursos en adquirir  un juguete o un regalo para un niño. Estar en familia, amigos y seres queridos, es lo fundamental de la navidad.